Bregar con las malas notas es frustrante tanto para ti como para tus hijos. Y más cuando sabes que tus hijos son inteligentes y te preocupas por su futuro.

Tú quieres que tengan éxito académico ahora, para que tengan más oportunidades en el futuro. Pero tus intentos de motivarlos solo resultan en discusiones que te agotan la energía y en relaciones tensas, no en un mejor desempeño o en metas académicas logradas.

Regañar a tus hijos para que estudien más es como echar leña al fuego. Solo empeora la situación.

Afortunadamente, existe una manera más fácil de ayudar a tu hijo a que le vaya mejor en la escuela y se convierta en un estudiante disciplinado, sin necesidad de discusiones molestas ni del estrés de la presión.

En este artículo, te guiaré a través de cómo lidiar con las malas calificaciones y te daré valiosos consejos para mejorar la motivación de tu hijo hoy.

¿Por qué los estudiantes obtienen malas calificaciones?

El primer paso para ayudar a tus hijos a mejorar en la escuela es comprender por qué están obteniendo malas calificaciones.

Decirle a tu hijo  inteligente que está obteniendo malas calificaciones que “estudie más duro” rara vez funciona. En cambio, debemos reconocer la raíz del problema detrás de las malas calificaciones y hacer los ajustes necesarios a partir de ahí.

Cada alumno es único. Escuchar activamente a tu hijo y sentir empatía por él o ella es una forma eficaz de descubrir por qué tiene dificultades académicas y motivarlo para que le vaya bien en la escuela.

Estos son algunos de los obstáculos más comunes para las buenas calificaciones a tener en cuenta:

Distracciones

¿Tus hijos tienen dificultades para concentrarse en sus tareas escolares? Si es así, no están solos.

La cantidad de distracciones que puede tener un estudiante es enorme, sobre todo con los teléfonos móviles. Esto tiende a aumentar en tiempos recientes debido al paso a las clases a distancia.

Luego están los estímulos externos del aula: compañeros susurrantes, escritorios abarrotados y carteles que llaman la atención. En casa, las posibles interrupciones, como las mascotas, el timbre de la puerta y los videojuegos, dificultan aún más el logro de un tiempo de estudio de calidad.

No es necesariamente que no les guste estudiar. Simplemente no pueden concentrarse en el material en cuestión.

Si tienes un hijo inteligente que está obteniendo malas calificaciones, minimizar las distracciones es un paso considerable hacia un mejor rendimiento académico.

Presión para ser “perfecto”

Los errores son cruciales para el crecimiento y el descubrimiento. De la misma manera, el miedo al fracaso puede ser paralizante.

Sin embargo, muchos estudiantes (y también adultos) sienten la abrumadora necesidad de ser “perfectos”.

Si tus hijos temen al fracaso, pueden desanimarse rápidamente en el momento en que cometan un error. Como resultado, podrían renunciar por completo al éxito académico.

En lugar de criticar las imperfecciones, ayuda a tus hijos a identificar y aprender de sus errores. Enséñales sobre el fracaso y cómo mantener la cabeza en alto. Como resultado, estarán más motivados para seguir con el trabajo escolar y probablemente obtengan mejores calificaciones en el proceso.

Falta de retos

¿Tus hijos dicen regularmente que la escuela es aburrida? ¿Tienen dificultades para completar sus tareas y asignaciones diarias?

Estas son señales de que tu hijo podría tener pocos desafíos en el aula. Cuando los estudiantes no se sienten adecuadamente desafiados, a menudo se desvinculan del tema.

Es posible que descubran que no necesitan estudiar o completar tareas para comprender el tema, al menos en un nivel básico. Como resultado, a pesar de que son niños inteligentes, todavía obtienen malas calificaciones.

Consulta con tus hijos y sus maestros para asegurarse de que el material del curso tenga el nivel de dificultad adecuado. Luego, haz los ajustes necesarios para desafiar a tu hijo adecuadamente.

Ansiedad ante los exámenes

La ansiedad ante los exámenes es un problema común y debilitante para los estudiantes de todas las edades. Muchos estudiantes inteligentes no son buenos tomando exámenes. Estudian mucho y prestan atención en clase. Pero sus calificaciones en los exámenes no reflejan esos esfuerzos.

La cuestión es que un buen desempeño en los exámenes es esencial para obtener buenas calificaciones. No hay forma de evitarlo. Por lo general, carecen de un buen método de estudio y gran parte de su esfuerzo se pierde. Muchas veces la ansiedad proviene de que saben que no les va a dar tiempo para contestar bien todas las preguntas.

Con una forma más sistemática de estudiar, muchos estudiantes mejoran significativamente sus notas y, en general, quedan más satisfechos con sus estudios.

Demasiadas obligaciones

No es raro que un estudiante se sienta abrumado por las muchas materias que tiene que estudiar, las asignaciones, a veces excesivas, y las actividades extracurriculares en que participa.

Como consecuencia, duermen menos, pierden tareas importantes o “escapan de la realidad” jugando videojuegos y viendo televisión.

Puedes ayudar a tus hijos a revisar sus responsabilidades para apoyar su salud mental. Llevar una agenda, anotar las fechas de entrega de asignaciones o proyectos, hacer listas de las cosas que tienen que hacer y, en general, cualquier medida de planificación y organización del tiempo va a ayudar a que cumplan con sus obligaciones eficazmente. Por supuesto, estas medidas van a ayudarles toda la vida.

Cómo lidiar con las malas calificaciones

Ahora que hemos explorado algunas de las razones por las que sus hijos podrían estar obteniendo malas calificaciones, veamos cinco formas en las que puede ayudarlos a superar un rendimiento académico deficiente.

Reduce la presión por las calificaciones

Aunque parezca contradictorio en un artículo dedicado a cómo ayudar a tu hijo con sus malas notas, una de las mejores cosas que podemos hacer es hacerles entender que el principal objetivo de su educación es el aprendizaje. Por supuesto que el mismo se supone que se refleje en las calificaciones, pero no es exactamente así. Y, lamentablemente, el estudiante, a través de toda su experiencia, ha visto tanto énfasis de parte de maestros y padres en las notas, que llega a convencerse de que lo  único que importa es sacar una buena nota.

Cuando cambiamos el énfasis, de las notas al aprendizaje, el estudiante va a poder concentrarse mejor, aprender con más interés. Es más fácil mejorar las notas quitándole importancia a las mismas, aunque parezca una ironía.

Establece metas alcanzables

Es muy difícil mejorar si la meta parece imposible. Un estudiante que ha obtenido todas sus notas C no va a poder pasar a todas A en un semestre. Al verlo como algo inalcanzable, y lo es, no va a hacer el esfuerzo que se le está pidiendo.

Es preferible evaluar cada clase, ver donde podría mejorar más, donde le va a tomar más tiempo, y, así, establecer unas metas realizables. Si hoy tiene 5 clases con C, el semestre próximo podría proponerse subirlas a B, o, quizás, subir una a A, tres a B y aceptar una C. Ya el siguiente podría tratar de mejorar un poco más.

Comunícate con los maestros

No estás en el aula con tus hijos. Sus profesores sí, así que habla con ellos.

No se trata de discutir con los profesores ni de defender la inteligencia de sus hijos. En el fondo, la comunicación abierta es crucial para todos los involucrados en la experiencia académica de su hijo.

Aquí hay algunas preguntas que puedes hacerle a los maestros de tu hijo:

      • ¿Cómo le está yendo a mi hijo emocional y socialmente?
      • ¿Puede hablarme de alguna situación específica que haya ocurrido en el aula que le preocupe?
      • ¿Las asignaciones escolares son un desafío adecuado para mi hijo?
      • ¿Dónde se sienta mi hijo? ¿Es posible un asiento de primera fila con menos distracciones?
      • ¿Qué puedo hacer en casa para ayudar a mi hijo a aprender de manera más eficaz?

Al comunicarse con los maestros, obtendrás una comprensión completa de lo que está sucediendo dentro del aula. Combina este conocimiento con una relación saludable entre maestro y padres y establecerás las bases para el éxito académico de tu hijo.

Busca ayuda

A veces, todos necesitamos un poco de apoyo, y eso también se aplica a ti como padre o madre.

Las escuelas y universidades son buenas dando gran información para el aprendizaje, pero no siempre mostrando cómo es mejor aprenderla. Por eso, debes considerar buscarle las herramientas para que ese aprendizaje sea más efectivo.

A veces las tutorías y supervisión pueden ayudar, pero hay que asegurarse que las mismas no sean una especie de muleta, que solamente ponen al estudiante al día en sus asignaciones pero no le ayudan a estudiar mejor.

La verdadera meta de un asesor educativo debe ser hacerse innecesario. Es decir, capacitar al estudiante con las herramientas necesarias para que siga adelante solo.

Por supuesto, en este punto debo mencionar la extraordinaria experiencia que, a través de muchos años, hemos tenido con los Cursos Óptimus como Lectura Óptima y Memoria Óptima. En los mismos, capacitamos a cada estudiante con técnicas muy comprobadas y muy eficaces para reducir el tiempo de estudio a la vez que aumentan la calidad del mismo.

Hay otras opciones y, por supuesto, debes buscar la que más se ajuste a la necesidad de cada estudiante.

Haz que estudiar sea más divertido

Estudiar nunca podrá competir con los videojuegos en términos de diversión.

Pero hay formas de hacer que estudiar sea una actividad menos tediosa y más atractiva. Aquí hay algunas ideas:

      • Anima a tus hijos a recompensarse con descansos cortos (sin tecnología) después de las sesiones de estudio.
      • Convierte la tarea en un juego. Los rompecabezas, las curiosidades y las tarjetas didácticas son geniales.
      • Crea un espacio relajante para que tus hijos estudien. Un área designada para la tarea mantendrá a raya las distracciones y mejorará la concentración, todo mientras hace que el proceso de estudio sea más agradable.

Dale control a tu hijo

Si deseas que tus hijos obtengan mejores calificaciones, dales control sobre sus estudios, con ciertos límites. Muchas veces el temor de los padres al fracaso de sus hijos hace que traten de mantenerse en el control absoluto de la situación. Nada más contraproducente que eso.

Siempre que estés “negociando” con tu hijo, ten como meta el irle traspasando el control. Poco a poco verá que si cumple bien y logra las metas, se sentirá mucho mejor por el esfuerzo propio.

Con este enfoque, tus hijos desarrollarán un sentido de autonomía y se desempeñarán mejor en la escuela o universidad. Quizás aún más importante, desarrollarán un sentido de responsabilidad y empoderamiento sobre sus acciones y elecciones.

¿Son efectivos los castigos por malas notas? ¿Y las recompensas?

Por lo general, ni los castigos ni las recompensas tienen un efecto positivo.

Hay una causa por la cual un estudiante no obtiene buenos resultados en la escuela. Y si no se atiende esa razón, poco importarán los castigos, gritos, amenazas, y tampoco las promesas de recompensas.

Además, los castigos y recompensas van perdiendo su efectividad, si la tuvieron, en la medida en que hay que seguir aumentando ambos, la amenaza o la promesa. En algún punto, no vas a poder ofrecer más.

De lo que se trata es de lograr que estudien por su propia satisfacción y por superarse cada día, que tengan sus propias metas y trabajen por ellas. Los castigos y las recompensas van en la dirección exactamente opuesta.

Seguramente, has llegado hasta aquí porque ya “lo has intentado todo”, ya no te valen ni los castigos ni las ofertas de recompensa. Y, seguramente, la comunicación con tu hijo o hija acerca de sus estudios está muy deteriorada a consecuencia de esos fracasos.

Las ideas descritas en este artículo pueden ayudar a romper ese “impasse”. Podrías, incluso, ofrecerle que lo lea y, posteriormente, sentarse a trazar nuevas estrategias para mejorar.

Recuerda siempre que cualquier cosa que hagas debe ir dirigida a capacitar mejor a tu hijo o hija tanto para el éxito en sus estudios como para toda la vida. Lo que implica tanto capacitarlo con las habilidades, técnicas y destrezas necesarias como hacerlo responsable de su desempeño y dueño de su futuro.

Ayuda a tu estudiante a liberar todo su potencial.

Ese potencial de excelencia que tiene cada estudiante merece ser liberado. En este artículo, te hemos dado varias ideas que puedes ir trabajando. Considera también que tome uno de nuestros cursos. Puede comenzar sin costo ni compromiso y, si ves que es lo que necesita, hacer la matrícula para completarlo. Vé a cursos para ver las opciones.

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